PAUL VAL: El blues de Texas no se ha ido a ninguna parte

Hay una cosa que hemos aprendido después de trabajar tantos años con artistas de fuera: cuando alguien llega con un buen discurso, una buena foto y una bio estupenda, puede llamar la atención. Pero cuando se apagan las luces y empieza el concierto, todo eso dura exactamente cinco segundos.
Paul viene de Austin, Texas. Y sí, podríamos empezar aquí con la lista de nombres inevitables: Stevie Ray Vaughan, ZZ Top, Johnny Winter… De hecho, Ruta 66 lo sitúa precisamente dentro de esa tradición y lo define como un “guitarra héroe en la acepción clásica del término”. Pero lo interesante es que Paul no parece estar intentando reconstruir un museo del blues.
Lo suyo es coger todo ese equipaje —blues, rock, soul, guitarra, groove y carretera— y ponerlo a funcionar en una sala.
Y ahí es donde empieza la historia.
Una gira a puro blues
Lo comprobamos en Granada, donde el 30 de mayo llevamos su concierto a Lemon Rock. Riffs intensos, solos, interacción con el público y una banda que entiende perfectamente el lenguaje de las salas. Incluso hubo tiempo para que aquel blues acabara encima de la barra del local, guitarra en mano.
Después llegó el verano y Paul volvió a ponerse la carretera por montera.
Zaragoza, Madrid, El Prat, Badalona, Valencia, Málaga y Barcelona fueron algunas de las paradas de una gira que confirmó algo que ya habíamos empezado a comprobar en Granada: el blues-rock de Austin funciona perfectamente cuando cruza el Atlántico.
UN GUITARRA HÉROE EN LA ACEPCIÓN CLÁSICA DEL TÉRMINO RUTA 66
En Barcelona, el concierto fue creciendo hasta terminar arriba, con I Can Play That Blues, Bad Habits y Rock N’ Soul entre algunos de los momentos destacados de la noche.
Y quizá eso es lo que más nos interesa de Paul Val. Que no viene a España a explicarnos qué es el blues, viene a tocarlo.
Con raíces, con historia y con todos esos nombres que forman parte del ADN de Texas, pero sin quedarse atrapado en ellos.
Porque cuando tienes una guitarra entre las manos y una sala delante, hay poco que explicar. Hay que tocar. Y Paul Val toca. El blues de Texas no solo sigue vivo. También tiene ganas de viajar.



