Hay algo que nos gusta especialmente de las giras: cuando todavía no sabes exactamente qué va a pasar, pero tienes la sensación de que estás viendo algo crecer delante de tus ojos.
Con Callum Beattie nos ha pasado eso.
El escocés llegó a España en mayo con INDI, su tercer álbum, un disco que alcanzó el Top 5 de Reino Unido y que confirma una libertad artística que el propio Callum llevaba años buscando. Después de dos números 1 en Escocia, más de 50 millones de reproducciones, más de 100.000 entradas vendidas en su país en 2025 y un OVO Hydro de Glasgow lleno, podía haber esperado a que España llegara sola. Pero decidió hacer lo contrario: coger una guitarra, una banda reducida y ponerse a picar piedra.
Y eso es exactamente lo que vio Mercadeo Pop en Madrid. “Un escocés con la determinación, la convicción y las canciones para llegar lejos”, escribían después de verle en El Sol. Una frase que, honestamente, resume bastante bien lo que hemos sentido acompañándole por aquí.
Porque cuando tienes canciones, lo demás acaba llegando.
UN ARTISTA SORPRENDENTE SOBRE EL QUE MERECE LA PENA INDAGAR, Y QUE SE DEJA LA PIEL SOBRE EL ESCENARIO
En Madrid, MariskalRock salió de la sala con “la boca abierta” después de un concierto que definió como “intenso y vibrante”, destacando una voz capaz de moverse entre Bryan Adams, Springsteen, Tom Petty o incluso Bowie. Y cerraba su crónica con una frase que nos gusta especialmente: “un artista sorprendente sobre el que merece la pena indagar, y que se deja la piel sobre el escenario.”
El Giradiscos estuvo también en Madrid y Zaragoza y se quedó, sobre todo, con su voz. Una voz “poderosísima”, dicen, hecha para estos locales pequeños. Después de verle de cerca fueron todavía más lejos: “¡Qué gran descubrimiento ha supuesto Callum Beattie!” Y añadían algo que para nosotros tiene mucho sentido: quizá hemos podido ver aquí una versión de Callum que en Escocia ya es difícil encontrar.
En Zaragoza, Rock The Best Music tuvo incluso esa sensación de estar viendo a alguien antes de que todo explote: “una estrella antes de serlo”. Una de esas noches que, dentro de unos años, podrían recordarse con un “yo lo vi en la Rock & Blues”.
Barcelona puso el punto final a esta primera aventura. Ruta 66 destacó su feeling, sus canciones pegajosas, el ritmo y el carisma. Y aunque toda crítica tiene sus matices, hubo una conclusión que nos quedamos: Callum quiere volver pronto a España.
Porque esta gira no iba de llegar a España y demostrar nada. Iba de empezar una historia. De tocar en salas, encontrarse con gente que ya conocía sus canciones y con otra que acababa de descubrirlas, compartir carretera y dejar que INDI hiciera su trabajo.
Y creemos que lo ha hecho.
Ahora queda lo más bonito: seguir picando piedra.



